Levantarse cada mañana parece, cada vez más, una cuestión de buena suerte. No hay día que no haya una sola catástrofe que nos revuelva el corazón y en demasiadas ocasiones las tripas. Sin casi tiempo para digerirlo y con más de medio mundo todavía asimilándolo, a la vil historia del asesino de sueños alemán, nos ha sucedido la catástrofe en Birmania, donde 20.000 inocentes han muerto bajo las garras de la furia incontenida de la naturaleza. Todos pensaban que podría pasar, pero nadie hizo nada.
Cada periódico, cada telediario o cada boletín radiofónico nos dota de nuevos y escalofriantes datos sobre cada caso donde aparecen perdidas humanas. Todas las madres se tapan la cara con sus manos al unísono, para evitar ver esas imágenes, pero dejan sus dedos entreabiertos, como hipnotizadas con el poder supremo de ese interés mal enfocado llamado morbo. Poderosa ha sido siempre la curiosidad, sobre todo cuando hablamos de desgracias humanas.
Pero, ¿Dónde comienza la noticia y dónde empieza el chascarrillo?, ¿Dónde se situa la información y dónde la audiencia? Lo cierto, es que cada mañana, nos levantamos pensando que todo puede llegar a cambiar, pero mientras lo decimos observamos las páginas de sucesos y nos paramos en cada mórbido detalle. Vivimos en un mundo pesimista donde los medios juegan un papel fundamental como gatekeepers de la información, gracias a su función de agenda-setting. ¿Es cierto entonces que sólo ocurren malas noticias? Sentimos tener que deciros que no, pero hasta que el nacimiento de un niño sea una bonita portada, la muerte siempre ocupará el espacio principal.
Hace menos de un mes nació el bebe 6.666.666.666, pero ningún medio se hizo eco de esta curiosa noticia. Menos mal que todavía queda un atisbo de esperanza, un pequeño rayo de luz ante tanto pesimismo informativo: los blogs.
No es tarde para el cambio, tampoco para soñar.
Cada periódico, cada telediario o cada boletín radiofónico nos dota de nuevos y escalofriantes datos sobre cada caso donde aparecen perdidas humanas. Todas las madres se tapan la cara con sus manos al unísono, para evitar ver esas imágenes, pero dejan sus dedos entreabiertos, como hipnotizadas con el poder supremo de ese interés mal enfocado llamado morbo. Poderosa ha sido siempre la curiosidad, sobre todo cuando hablamos de desgracias humanas.
Pero, ¿Dónde comienza la noticia y dónde empieza el chascarrillo?, ¿Dónde se situa la información y dónde la audiencia? Lo cierto, es que cada mañana, nos levantamos pensando que todo puede llegar a cambiar, pero mientras lo decimos observamos las páginas de sucesos y nos paramos en cada mórbido detalle. Vivimos en un mundo pesimista donde los medios juegan un papel fundamental como gatekeepers de la información, gracias a su función de agenda-setting. ¿Es cierto entonces que sólo ocurren malas noticias? Sentimos tener que deciros que no, pero hasta que el nacimiento de un niño sea una bonita portada, la muerte siempre ocupará el espacio principal.
Hace menos de un mes nació el bebe 6.666.666.666, pero ningún medio se hizo eco de esta curiosa noticia. Menos mal que todavía queda un atisbo de esperanza, un pequeño rayo de luz ante tanto pesimismo informativo: los blogs.
No es tarde para el cambio, tampoco para soñar.
0 comentarios:
Publicar un comentario