31 may 2008

Estaremos despiertos; por si acaso

COLUMNA

Pues termina otro mes más y nada parece hacer pensar en una recuperación a corto plazo. En SAD somos así. Aún conservamos esperanzas de que el mundo, o lo que conocemos de él, cambie de dirección y ponga rumbo hacia la prosperidad verdadera. Sí, ésa. La que estás imaginando. Tras otros 30 días, o 720 horas, o 43.200 minutos, o como lo queramos llamar (porque en SAD todavía no sabemos muy bien lo que es el tiempo) todo sigue muy parecido.

Ha sido un mes duro éste de mayo de 2008. Con terremotos más fuertes de lo normal y ciclones que no transcurren por donde nos gustaría, al final acaba uno con ganas de echarse a dormir durante todo el mes siguiente. Habría que acostumbrarse, pero nos cuesta. Y encima nos creemos que en Austria, que a veces nos dan envidia, están más locos que nosotros. 'Esos secuestros de película aquí no pasarían'. ¡Ya! Pues aquí los hay que se inventan una niña para secuestrarla.

Y encima, los que nos tendrían que ayudar a ser mejores o, al menos, a estar mejor organizados, no tienen ninguna intención de mostrar algo de lo verdaderamente humano que llevan dentro. Vamos a imaginar una coctelera del tamaño de una habitación, con las paredes de dentro pintadas de rosa. Ahora vamos a poner dentro a Bush, Berlusconi, Sarkozy, los militares de Myanmar, Robert Mugabe, Putin, Chávez, Raúl Reyes (D.E.P.), Álvaro Uribe, Fidel y algunos otros de los que no me quiero acordar. Agitémoslo. No me quiero imaginar la orgia. Allá cada cual.

Pero éste, sin duda, ha sido el mes de la crisis. O, mejor, de las crisis. Menos y más. Menos trabajo, menos hipotecas, menos dinero, menos PIB, menos casas (¡no queríamos casas!); más IPC, más deuda, más caros los alimentos, más caro el gasoil. Suma y sigue. Resta y sigue. Y lo que nos queda.

También es cierto que hay quien lo nota más y hay quien lo nota menos. Ni más ni menos. Aquí, más que nunca, menos es más. Bueno, voy a dejarlo. De todas formas, no nos vamos a dejar engañar. Intentan desesperanzarnos para que abandonemos, incluso para que dejemos de opinar. Pero mientras entre brisa, estaremos frescos. De momento, Bush ha conseguido leer tres palabras seguidas y ha admitido finalmente la gravedad del cambio climático. Además, el anuncio de nuevas tribus aisladas y desconocidas en la Amazonia, entre Brasil y Perú, deja un resquicio a que aún exista la inocencia en el ser humano (¿durante cuánto tiempo serán respetados?). Y también tenemos en cuenta el paso dado por Andalucía en la regulación del derecho a morir.

Nosotros, de momento, nos vamos a quedar despiertos durante junio. Por si acaso.

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