ENTREVISTA
Javier Moro Rojo, economista especializado en Unión Europea
Los bolsillos de los consumidores se han resentido en el último año y medio con la fuerte subida que han experimentado los precios de algunos alimentos básicos relacionados, en mayor o menor medida, con el cultivo de cereales. En España, el 25% de la leche, más del 15% en pan, huevos y pollo, amén de otros productos habituales, han convertido el coste de la cesta de la compra en un suplicio para los hogares medios. Los alimentos se encarecieron, de media a nivel mundial, un 36% en 2007, frente al 14% de 2006 o el 2% de 2005. Entre las razones que se vienen apuntando para esta escalada se encuentra la producción de biocombustibles a partir de cereales, pero también se afirma que hoy en día este hecho no debería afectar demasiado a los precios finales. Otros factores pueden ser la creciente demanda de los países emergentes y el afán especulativo relacionado, en parte, con la crisis económica a nivel mundial. El análisis de estas dos crisis combinadas puede resultar vital para afrontar el devenir de los próximos meses.
Pregunta.- Algunos informes de asociaciones españolas afirman que España sólo destina a biocombustibles el 1,4% de su consumo de cereal, mientras que la media de la UE no llega al 2%. Desde un punto de vista técnico, ¿esto podría justificar una subida en los precios de algunos alimentos cercana al 25-30% en los puntos de venta?
Respuesta.- La subida de precios de los cereales se debe a factores variopintos. Se destaca a menudo el aumento de la demanda, en particular, en las grandes economías emergentes (China e India), pero también el cambio en las tradiciones alimenticias (sustitución del arroz por el pan). Los expertos ven también en este aumento de precio acentuado y repentino el efecto de la especulación, fenómeno que se ve reforzado por el uso del cereal como biocombustible. Estar a merced de las sacrosantas leyes del mercado conlleva estos efectos perversos incluso para los productos de primera necesidad que ya están agravando el desabastecimiento e incluso el hambre.
Por otra parte, desarrollar el uso del combustible mal llamado "bio" sin evaluar convenientemente su impacto en el mercado alimentario, propiciando indirectamente el productivismo agrícola tan alejado de los modos de producción no respetuosos con el medio ambiente, no parece la solución más adecuada en la búsqueda de fuentes de energía alernativas. Es como intentar resolver un problema sin lograrlo, creando al mismo tiempo otros tan graves o más que los que se intentan paliar.
P.- Agricultores y ganaderos vienen advirtiendo últimamente de que ellos llevan percibiendo casi la misma cantidad por kilogramo o litro (leche) de sus productos desde hace varios años. Por tanto, ¿en qué punto de la cadena que hace llegar el producto a los hogares se produce el desproporcionado aumento de los precios?
R.- Se achaca al sector de la distribución la responsabilidad de estos aumentos de precios. Éstos, a su vez, lo achacan a la explosión de los precios del carburante que tienen un peso específico importante en los costes finales de la distribución (a modo indicativo, el 80 % del transporte de mercancias en Europa se hace por carretera). Sin embargo, los distribuidores pueden repercutir los sobrecostes en el precio al consumidor, lo que no es el caso de los productores agrícolas, que también soportan directamente el alza de precios del combustible y de fertilizantes y de productos fitosanitarios. Por otra parte, el libre juego de la oferta y la demanda puede hacer de las suyas otra vez, ya que la concentración de distribuidores en torno a pocas grandes marcas contrasta con la dispersión de los millones de productores agrícolas. Esta falta de equilibrio negociador tiene una traducción directa en los precios pagados al productor.
El consumidor tiene derecho a que haya más transparencia en la fijación de precios y hay medios técnicos suficientes para lograrlo. Una manera de avanzar en esta dirección sería la puesta en marcha de observatorios de productos agrícolas que puedan informar sobre la composición de los precios de los distintos productos, así como de los márgenes de los distintos agentes intervinientes.
P.- Quizá una de las claves en este asunto la haya aportado el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, en sus últimas declaraciones al afirmar que “la producción de biocombustibles, a partir de maíz en Estados Unidos y de caña de azúcar en Brasil, ha propiciado la subida de los principales granos originando un acopio masivo”. ¿Está usted de acuerdo?
R.- Como ya he comentado antes, la especulación es uno de los factores que explican el incremento de precios en un corto periodo de tiempo y también sus consecuencias. La especulación no es más que el acopio de productos para propiciar una subida artificial de precios con el fin de generar beneficios suplementarios con la salida posterior al mercado de estos productos.
P.- El último Índice de Precios de la FAO ha registrado una bajada del 40% en el precio del trigo en origen entre febrero y abril. ¿Se traducirá esto en un alivio en los bolsillos de los consumidores, o por el contrario esa bajada se perderá en la cadena de intermediarios?
R.- En ausencia de una bola de cristal para adivinar el futuro, sólo me cabe decir que la razón de ser de la puesta en marcha de instrumentos como el observatorio de precios citado anteriormente es conocer cómo el peso específico de los distintos componentes de los precios "juega" a la hora de determinar su nivel final. No obstante, no hay que olvidar que existen componentes intangibles/psicológicos como la incertidumbre en la situación política y económica al nivel mundial para que los precios anticipen crisis potenciales a corto y medio plazo.
P.- A pesar de que la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, ha afirmado recientemente que “los precios han tocado techo”, se ha planteado desde la Unión Europea aplicar algunas reformas a la PAC (Política Agrícola Común) destinadas a garantizar la oferta y el abastecimiento y a intentar que los biocarburantes no influyan en los precios de consumo del cereal. ¿Qué tipos de medidas se podrían tomar?
R.- Las medidas que se van a adoptar tratan de atenuar ciertas medidas de la PAC que tenían como primer objetivo la disminución de los excedentes agrícolas, como son la cuotas de producción de ciertos productos agrícolas y la supresión del barbecho obligatorio.
P.- ¿Podrían entrar en este apartado medidas proteccionistas que limiten las exportaciones, como las que ya están aplicando en países como Vietnam? ¿Sería factible a nivel europeo?
R.- Las medidas proteccionistas, en realidad, tratan de limitar las importaciones y subvencionar las exportaciones. Esto no parece factible en la Unión Europea. La PAC en vigor está marcada en su diseño por la negociaciones con la Organización Mundial de Comercio. El capítulo agrícola es tradicionalmente uno de los elementos de negociación donde hay mayores desencuentros. No obstante, los acuerdos con la OMC determinaron que una de las orientaciones generales de la PAC consiste en promover el desarrollo rural a cambio de la desaparición gradual de las restituciones a la exportación y la subvención ligada directamente a la producción.
P.- Algunos analistas pronostican el final de la “crisis de alimentos” (con sus altos precios) para el año 2017. En cambio, importantes entidades económicas, entre ellas el FMI (Fondo Monetario Internacional), a través de su director Strauss-Kahn, limitan el alcance de la otra crisis, la económico-financiera, a los próximos trimestres. ¿Cuáles pueden ser los puntos de unión y las divergencias entre ambas crisis para tener futuros tan dispares?
R.- No hay datos conocidos sobre la verdadera profundidad de ambas crisis. Los orígenes son completamente diferentes. Las dos tienen, al menos, varios elementos en común: la opacidad de los mercados, la mundialización asilvestrada y la falta de funcionamiento de las entidades supuestamente reguladoras.
Al menos esto facilita pistas sobre lo que hay que hacer en el futuro para minimizar el riesgo de que este tipo de "sorpresas" se reproduzcan. Sin diagnóstico previo no se puede establecer un tratamiento y estimar en consecuencia el periodo de convalecencia.
P.- Por último, a modo de valoración personal, ¿cuál sería su pronóstico de la economía europea para lo que queda de 2008 y 2009?
R.- Todo apunta a que será un periodo de ajustes tanto en el sector financiero como en el sector económico.
1 comentarios:
Tengo interes en contactar con Javier Moro Rojo. ¿ Me podeis facilitar su e-mail ?
Gracias. Saludos
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